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Los muros no olvidan
Escrito por: Luis Lecompte
Publicado en 17/06/2026 20:08 • Actualizado 17/06/2026 20:19
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Imagen hecha por IA Radio Rebel Studios

Del estallido social a las elecciones de 2026: cómo cambió la conversación en las calles de Colombia

En abril de 2021 las calles colombianas se transformaron en escenarios de protesta, movilización y expresión ciudadana. Junto a las marchas, los plantones y las concentraciones, apareció otra forma de participación que quedó registrada sobre concreto, ladrillo y metal: los muros.

Durante el Paro Nacional de 2021, el grafiti y el muralismo adquirieron una relevancia inédita. Frases, ilustraciones, retratos y mensajes políticos ocuparon espacios públicos en ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, Pereira y Bucaramanga. Muchos de estos trabajos se convirtieron en símbolos de las demandas sociales relacionadas con educación, empleo, violencia policial, desigualdad y oportunidades para los jóvenes.

Según investigaciones desarrolladas por la Universidad Nacional de Colombia y diversos análisis culturales posteriores al estallido social, los muros se transformaron en una herramienta de memoria colectiva donde sectores de la ciudadanía encontraron una forma de expresar inconformidades que sentían poco representadas en otros espacios institucionales.

Cinco años después, el panorama es diferente.

En pleno año electoral, los muros continúan hablando, pero los mensajes han cambiado. La discusión ya no gira exclusivamente alrededor de la protesta social. Ahora aparecen temas relacionados con liderazgo político, democracia, participación ciudadana, polarización, seguridad, corrupción y futuro del país.

Sin embargo, al recorrer distintos sectores urbanos todavía es posible encontrar rastros del 2021. Algunos murales permanecen intactos, otros han sido restaurados y muchos fueron reemplazados por nuevas intervenciones. Lo interesante es que, aunque cambien las imágenes, persisten algunas preguntas de fondo: ¿qué país quieren construir los ciudadanos?, ¿quién tiene derecho a ocupar el espacio público?, ¿cómo se expresan las nuevas generaciones?

La Fundación Paz & Reconciliación (PARES) ha señalado que las expresiones artísticas surgidas durante el paro nacional constituyeron una forma de participación política no convencional, especialmente entre jóvenes que encontraron en el arte urbano una herramienta para intervenir el debate público.

Por su parte, investigaciones del Centro Nacional de Memoria Histórica han documentado cómo los murales y expresiones gráficas cumplen una función de construcción de memoria, permitiendo registrar acontecimientos sociales que muchas veces no permanecen en los relatos oficiales.

La diferencia principal entre los muros de 2021 y los de 2026 parece estar en el tono de la conversación.

Mientras durante el estallido social predominaban mensajes de denuncia, resistencia y movilización, hoy aparecen con mayor frecuencia reflexiones relacionadas con el futuro político del país y la participación electoral. El muro sigue siendo un espacio de expresión, pero la pregunta ya no es únicamente qué se rechaza, sino también qué alternativas imaginan los ciudadanos.

Para muchos artistas urbanos, esta evolución demuestra que el grafiti continúa siendo una herramienta viva capaz de adaptarse a los cambios sociales. Los muros registran conflictos, aspiraciones y transformaciones colectivas que difícilmente pueden medirse únicamente a través de encuestas o estadísticas.

Las elecciones de 2026 representan una nueva etapa en esa conversación. Y aunque las consignas cambien, los muros siguen cumpliendo la misma función: recordar que la ciudad también es un espacio donde las personas ejercen ciudadanía, construyen memoria y expresan sus ideas.

Porque los muros no olvidan. Lo que cambia es la forma en que cada generación decide escribir su historia sobre ellos.

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