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¿Qué deberíamos hacer los colombianos en ausencia de debate presidencial?
Escrito por: Johan Sebastian Calderon Quiñones
Publicado en 17/06/2026 14:00 • Actualizado 17/06/2026 20:19
Política
Imagen sacada de la web

Ante la ausencia de debate a lo largo de la disputa por la presidencia del país, los colombianos nos enfrentamos ante una decisión crucial a pocos días de la segunda vuelta que se llevará a cabo el domingo 21 de junio de 2026.

La falta de comparativa directa entre las campañas de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, demuestran una falla democrática en este cambio de ciclo presidencial; la polarización, la publicidad y sobre estimulación de las redes sociales, las enmarcadas reglas de juego de ambas partes y la evidente indisposición de llegar a un acuerdo para la realización de una contienda por la presidencia, genera la sensación de una fase “inconclusa” para la toma de una decisión de millones de personas. Es por esto que, para tomar aún más cartas en el asunto, los colombianos debemos de alimentarnos lo máximo posible en cuanto a información de las propuestas, campañas, fórmulas vicepresidenciales y caminos políticos de ambos candidatos para la toma de una decisión que nos embarcará en uno de los dos caminos a escoger para los próximos cuatro años.

Al realizar un énfasis en la segunda vuelta entre Gustavo Petro y Rodolfo Hernández para las elecciones de 2022, tampoco se realizó ningún debate, reflejando esta similitud con la actualidad y que ambas situaciones brindan una consolidación en la renuncia de los candidatos por el debate en instancias definitivas. Por otro lado, el contraste con la disputa actual y el pulso del 2022 remarca que, en 2022, la negativa a debatir fue criticada, pero no generó una crisis de legitimidad mayor. En 2026 ocurre en un clima de mayor fragilidad institucional, con intensa polarización avivada por la consulta popular de 2025 y la reforma laboral. Que los dos candidatos finalistas sean quienes menos asistieron a debates en toda la primera vuelta agrava la sensación de que la ciudadanía llega a la decisión más importante del ciclo con muy poca información.

El llamado principia en revisar los programas de gobiernos oficiales: ambas campañas tienen documentos públicos con sus propuestas en economía, salud, seguridad, paz y gasto social. Ambas publicadas por la Registraduría.

Ver las entrevistas individuales: a pesar de no haber un cara a cara, tanto Cepeda como de la Espriella han realizado entrevistas extensas para distintos medios donde han sido presionados por sus propuestas.

Contrastar con verificadores de datos: medios como la silla vacía y Colombia Check se han dado a la labor de realizar fact-checking de las afirmaciones de ambos candidatos.

Conocer qué representa cada candidato: el proceso electoral se ha realizado en un clima de intensa polarización donde se ha podido constatar la postura de de la Espriella por un libre mercado, una descontinuación a la búsqueda de la paz y la prioridad de la seguridad, mientras que Cepeda busca como prioridad la continuidad de la búsqueda de la paz, la marcha de la reforma pensional y la lucha contra la corrupción.

El tener al alcance la posibilidad de informarnos por nuestros propios medios, realza la importancia y, prácticamente el deber, de mantenernos al tanto de quienes quieren gobernar nuestro país; sin embargo, esto no quita la responsabilidad de los candidatos a presentarse y proponer debates en el periodo electoral porque mientras debatir sea opcional y evitarlo no tenga consecuencias, seguirá ocurriendo. Y una democracia que no puede garantizar que sus finalistas presidenciales confronten sus ideas en público tiene un déficit serio, independientemente de quién gane el 21 de junio.

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